Aunque las propiedades en España, en particular las casas rurales, son generalmente más económicas que en muchos otros paises europeos, los gastos que conlleva la compra de una vivienda son relativamente altos. La principal razón estriba en el Impuesto sobre la Transmisión de Bienes Inmuebles del 7% que grava las propiedades de reventa y el IVA, también del 7%, que grava las viviendas de nueva construcción.
Se calcula que una cantidad que equivale al 10% del precio de venta debe ser asignada para cubrir el pago de los mencionados impuestos, así como los honorarios del Registro de la Propiedad y del Notario. Una vez comprada la vivienda, el IBI anual, o Impuesto Municipal sobre Bienes Inmuebles, varía según la propiedad y su ubicación.
Otros gastos variables son los recibos de agua, alcantarillado, electricidad, recogida de basura y Comunidad de Propietarios.
Es una práctica muy extendida en esta zona que el comprador cubra todos los gastos de la compraventa, con la excepción del Impuesto sobre el Incremento en el Valor de los Terrenos, conocido por Plus Valía, que normalmente paga el vendedor. No obstante, todo está abierto a la negociación y los pactos deben quedar estipulados en los contratos privados entre vendedor y comprador.
Por regla general, calcule un 10% adicional sobre el precio de la compraventa para cubrir todos los gastos. Existen dos honorarios y dos impuestos que deben ser satisfechos, aparte de los gastos de abogado en caso de optar por asesoramiento legal.